viernes 16 de octubre de 2009

Moral Natural

Estaba limpiando la casa y la TV ambiental llama mi atención. Un debate sobre el aborto debido a la manifestación de este fin de semana.
Una abogada proaborto y una niña que vende unos cachitos de plástico llamados bebé Aido con forma de feto. La rubia dice que no es un tema político ni religioso, es un tema de moral natural según ella.
Moral natural es que la ley del aborto no te obliga a abortar pero a mi no me puede obligar nadie a ser madre.
La gran mayoría de países europeos tienen una ley de aborto, de hecho España ya la tenía, simplemente se ha modificado.

Como mujer creo que tengo derecho a gestionar mi vida, todos los aspectos. Yo decido si estudio o no, si me compro una casa o no, la zona... lo que sea. Yo decido si quiero mantener una relación con un hombre y también decido si esta relación se prolongará o no. Si quiero que esta relación de sus frutos o no.

No hablo de una vida sexual absurda, no hablo de desterrar los métodos anticonceptivos y dedicarnos a ingerir cantidades obscenas de píldoras del día después y hacernos legrados cada dos por tres. Hablo de una vida sexual responsable y si por una conjunción astral damos con la curiosa combinación ganadora de un embarazo burlando todos los 99% de efectividad de la mayoría de métodos anticonceptivos poder elegir.  Poder elegir si quiero ser madre o no, si me veo capaz de traer al mundo una vida. Mucha gente se ampara en la adopción pero no siempre es la solución, por ejemplo yo estoy trabajando desde hace 3 meses en una empresa, en periodo de prueba y básicamente por un embarazo puedo llegar a perder mi puesto de trabajo, o si estas estudiando puedes llegar a ser expulsado de depende qué centro. Además que yo no tengo por qué pasar por los cambios hormonales y fisiológicos que provocará en mi un embarazo si no quiero. Nadie puede obligarme a ser madre al igual que nadie va a obligar a abortar a nadie.

Nai Dixit

jueves 15 de octubre de 2009

Equilibrios

Me despierta una canción de "Depeche Mode"  que suena a través de mi reloj/despertador MxOnda, me muevo perezosamente en mi colchón LoMónaco de látex, las sábanas Pierre Cardin acarician las partes de mi cuerpo que mi pijama Victoria Secret deja al descubierto. Me deslizo y me calzo mis zapatillas de estar por casa también llamadas slippers de Agatha Ruiz de la Prada.
Me dirjo a la cocina y cojo mi taza IKEA, una cuchara IKEA y disuelvo en la leche Pascual semidesnatada con calcio y vitamina D una cucharada de Nescafé y un sobrecito de edulcorante...

Realmente no exagero y sólo menciono las marcas que me rodean los primeros 10 minutos de mi vida diaria. Siempre he considerado que las marcas están supravaloradas, que muchas cosas sin marca proporcionan el mismo servicio que algo que si que la tenga. Es cierto aunque realmente también abogo por la compra inteligente y saber qué estamos comprando y por qué. Yo compro una lata de paté X porque me gusta, cierto es que el paté de la marca blanca del súper de turno cuesta menos de la mitad pero... ¿y si no me gusta? Realmente toda mi vida he consumido este paté y su sabor y textura me encantan, ¿por qué voy a cambiar? Si me decido a comprar el otro y no me gusta generaré un coste hundido (irrecuperable) igual al precio del paté de oferta más el tiempo que tardaré en volver al súper a comprar mi paté sin hablar de por ejemplo el pan en el que he untado dicho paté que he acabado tirando a la basura.

Este ejemplo es una exageración pero es muy bueno para que empecemos a plantearnos en qué productos podemos cambiar de marca o NO marca y en cuales nuestro consumo esta limitado a ese bien. Muchos abogan por la marca blanca, realmente al principio eran marcas blancas pero ahora ya son marca, tienen su propio nombre "Deliplus, Alipende, Hacendado..." ya son marcas. Y muchos de nosotros realmente sabemos que productos de la denominada marca blanca son envasados y fabricados por grandes marcas para estas marcas "de segunda".

Si me lee alguien que me conoce lo suficiente para conocer mi profesión se estará llevando las manos a la cabeza. No estoy defendiendo las marcas!! y eso que hasta hace bien poco trabajaba para una y de las gordas. Trabaje en lo que trabaje suelo caracterizarme por la coherencia y creo que todos nuestros actos hasta el simple hecho de ir al súper debería estar acompañado por un acto de reflexión "qué voy a comprar? para qué? por qué? cuando? cuanto?" estas preguntas son muy parecidas a las que se hace un periodista a la hora de redactar una noticia pero realmente son muy importantes a la hora de ser un consumidor racional y no una victima de sus propios deseos y los de las multinacionales.

También he de apuntar que la lectura de un libro de Boorman me facilitó unas claves muy sencillas para defender las marcas (ahora ejerzo de abogado del diablo), las marcas nos facilitan la vida:

Caso Práctico: Comprar un paquete de chicles
Sin Marcas: Buenos días, quería un paquete de 10 chicles sin azúcar, con sabor a menta pero que no pique y cuyo sabor sea duradero y que su precio no exceda 1'20 euros.
Con Marcas: Buenos días, un paquete de Trident.

Realmente creo que hay que buscar el equilibrio entre nuestro bolsillo, nuestros gustos y nuestras necesidades. Y si nos encontramos una marca darle la importancia que tiene... no demasiada, al fin y al cabo es un nombre y mira si hay nombres... por eso he resaltado al principio del post el nombre de un grupo musical, también es una marca.

miércoles 14 de octubre de 2009

2.0

Hola...

La verdad no se cómo decirte esto... se me hace un poco difícil...

Llevo días pensando que tenemos que hablar, la idea venia rondando mi cabeza pero no sabía como decírtelo. Se que esto te va a doler pero me esta comiendo por dentro. Necesito ser totalmente sincera contigo...

Recuerdo nuestros primeros días juntos cuando todo eran risas... yo te ponía al día de mi pasado, construíamos mi presente y a veces divagábamos sobre un futuro perfecto y otras veces imperfecto como yo.

Hace tiempo que eso acabó, llegamos al final y ninguno de los dos quisimos darnos cuenta. La carta de desahucio de nuestra relación ya es amarillenta, ha sido profanada por los rayos de sol que tristemente se colaban entre nosotros dos.

Quizás haya sido la falta de tiempo, ya sabes que mi trabajo es muy esclavo, mis estudios, las miles de cosas en las que ando metida o quizás es que haya conocido a otro... no estoy segura...

Dime algo, mírame! hazme ver que esto todavía tiene solución, háblame!