Tras varios días (semanas e incluso meses) caóticos parece que la normalidad vuelve a mi vida. He necesitado muchas mañanas, tardes, noches, largos amaneceres para ordenar un poco esto. Parece que ya esta visible, esta pequeña reforma no ha costado mucho, monetariamente hablando claro está.
Un día subí a la azotea, la vieja escalera estaba destartalada, desencolada, hacía mucho que no subía aquí… montones de ropa, libros y trastos olvidados, polvo acumulado a lo largo de años y plumas de las palomas que venían a guarecerse aquí las largas noches de invierno y supongamos las calurosas tardes de verano.
Ahora ya es habitable, supongo que si tuviese que pedir la cédula de habitabilidad el ayuntamiento no me la negaría, sería impensable.
He de reconocer que a veces ha sido difícil por ejemplo un día decidí que quería pintar las paredes de dos colores y el equilibrio es un poco difícil, tuve que utilizar la gran teoría del “dry martini”.
Llegados a este punto… alguien sabe preparar Dry Martini’s? Os lo explico… En una coctelera se ponen hielos y un chorrito o unas gotas (he aquí el truco del Dry Martini) de vermú y después se le añade una copa de ginebra seca inglesa, todo esto se mezcla y en una copa se ponen unas gotas de limón, una aceituna y el preparado de la coctelera.
Bueno pues… esta teoría es la que he utilizado, en la vida siempre algo tiene que ser un chorrito o unas gotas y la otra parte tiene que ser el gran copazo de ginebra. Y esta teoría es aplicable a todo, si no me creéis probadlo, no solo vale para la decoración de interiores.
Tengo dos compañeras de piso, una de ellas es un poco irritable, severa pero justa su nombre es Melpómene (sí, sus padres merecen la cárcel) dada mi manía de poner motes uno de los primeros días pregunté si podía llamarla “Meme” parece que a Meme le gustó porque ahora ya directamente se presenta así. Mi otra compañera es Talía, es perezosa y muy risueña a veces es difícil conseguir que haga sus tareas pero es tan alegre que simplemente verla te alegra la mañana y además es muy comprensiva.
Podríamos decir que Meme y Talía son mis musas, cada vez que trabajo en algo se lo enseño y ellas me ayudan. Meme siempre me critica, todavía la recuerdo con el cuchillo en la mano mientras cortaba cebollas mirándome fatal, en estos momentos Talía siempre se parte de risa y media entre las dos.
Resumiendo que empiezo a divagar… soy feliz en mi piso recién reformado.
Un día subí a la azotea, la vieja escalera estaba destartalada, desencolada, hacía mucho que no subía aquí… montones de ropa, libros y trastos olvidados, polvo acumulado a lo largo de años y plumas de las palomas que venían a guarecerse aquí las largas noches de invierno y supongamos las calurosas tardes de verano.
Ahora ya es habitable, supongo que si tuviese que pedir la cédula de habitabilidad el ayuntamiento no me la negaría, sería impensable.
He de reconocer que a veces ha sido difícil por ejemplo un día decidí que quería pintar las paredes de dos colores y el equilibrio es un poco difícil, tuve que utilizar la gran teoría del “dry martini”.
Llegados a este punto… alguien sabe preparar Dry Martini’s? Os lo explico… En una coctelera se ponen hielos y un chorrito o unas gotas (he aquí el truco del Dry Martini) de vermú y después se le añade una copa de ginebra seca inglesa, todo esto se mezcla y en una copa se ponen unas gotas de limón, una aceituna y el preparado de la coctelera.
Bueno pues… esta teoría es la que he utilizado, en la vida siempre algo tiene que ser un chorrito o unas gotas y la otra parte tiene que ser el gran copazo de ginebra. Y esta teoría es aplicable a todo, si no me creéis probadlo, no solo vale para la decoración de interiores.
Tengo dos compañeras de piso, una de ellas es un poco irritable, severa pero justa su nombre es Melpómene (sí, sus padres merecen la cárcel) dada mi manía de poner motes uno de los primeros días pregunté si podía llamarla “Meme” parece que a Meme le gustó porque ahora ya directamente se presenta así. Mi otra compañera es Talía, es perezosa y muy risueña a veces es difícil conseguir que haga sus tareas pero es tan alegre que simplemente verla te alegra la mañana y además es muy comprensiva.
Podríamos decir que Meme y Talía son mis musas, cada vez que trabajo en algo se lo enseño y ellas me ayudan. Meme siempre me critica, todavía la recuerdo con el cuchillo en la mano mientras cortaba cebollas mirándome fatal, en estos momentos Talía siempre se parte de risa y media entre las dos.
Resumiendo que empiezo a divagar… soy feliz en mi piso recién reformado.

