lunes, 30 de junio de 2008

Amor se escribe sin hache

Siempre he pensado que una de las cosas que me hacían especial es lo simple que soy, todo me asombra, todo me gusta, soy como una niña pequeña.
Ayer me dio por pensar en el estúpido vicio que tienen/tenemos algunas personas de exponer nuestras partes blanditas ante alguien con botas de militar. Sabemos que nos van a dar, que va a doler, es puro masoquismo. Nos exponemos pensando que este/a será menos joputa/japuta
que los/as demás, que equivocados estamos. Cuando vemos un corazón nos dedicamos a desmigarlo, a pisotearlo, a jugar con el. Por qué coño pensamos que los demás no lo harán con el nuestro? Somos unos hijosdeputa en potencia, solo hay que dejarnos tiempo, tiempo y un
corazón.
Pero por qué narices dicen aquello de que el amor mueve montañas? te destroza las entrañas que suena algo parecido, que no igual.
Cualquier historia de amor, por auténtica, bonita e idílica que parezca por fuera, consume a los participantes desde dentro. Es una enfermedad silenciosa que va minando poco a poco y cuando por fin la enfermedad se manifiesta eres un puto enfermo terminal, dependes del amor es una
relación parasitaria. Algunos se han conseguido librar de ello. Se han curado ahora son aquellas personas cínicas y frías que hablan del amor como quien habla del tiempo. Son esas personas que muchos de nosotros aspiramos a ser algún día; ese tío/a que vive, sonríe y no depende de
otra persona, que no se jode por amor ni jode por amor, libre de ataduras. Pero todo son ventajas? Lanzo una pregunta al aire...

"Busco un lugar en esta ciudad, donde esconderme de la corriente que me lleva."

"Estoy cansado de historias que siempre acaban mal, yo sé que a ti no te ha ido bien; en el juego de ganar siempre te ha tocado perder, y yo, poco te puedo dar."

"y me mira de reojo cuando cree que no la miro, como no voy a mirar si arde como el rastrojo en cuanto me descuido”

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