martes, 29 de julio de 2008

Lectura, literatofilia...

Como hoy hemos hablado mucho de lectura y me ha llegado un mail de Shugaa que pega mucho hoy... lo pongo, pensaba ponerlo mañana pero bueno.

Lo ha escrito Jose Luis Sampedro al hilo de lo de las bibliotecas de pago, ahí os lo dejo.



POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la
semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al
principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.
Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado
cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

3 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo con lo leido. España es un pais de catetos analfabestias que si, ya de por si no leen, o leen mas bien poco (no, el Vale, el Pronto y el Marca no cuentan como lectura) si encima a los pocos que si nos apasiona el arte de la lectura nos van a cobrar por cada libro sacado de la biblioteca, pues apaga y vamonos. No solo estan limitando el numero de lectores ocasionales que puedan usar estos servicios publicos, sino que van a hacer que muchos de los habituales, como yo, dejemos de usarlos. Otra cosa sera que, con esos 20 centimos por libro, se amplien de forma brutal los fondos bibliotecarios, adquiriendose mas y mejores libros, construyendo nuevas y mejores bibliotecas y, en definitiva, mejorando un servicio que, a dia de hoy, sigue dejando mucho que desear.
    Pero me da a mi que eso no va a ser asi, y que solo unos pocos van a llenarse los bolsillos, asi que uno mi grito al NO AL PAGAR POR USAR LAS BIBLIOTECAS PUBLICAS.

    Y a tomar por culo.

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  2. Amén para lo que dice Keitaro0. Y para el artículo. Gracias a las bibliotecas he arriesgado a leer autores por los que no hubiese dado nunca ni un euro. Gracias a eso he descubierto muy buenos libros y he acabado comprando otros libros de ese autor(o el mismo libro leído por tenerlo). Es lo que dice José Luis SanPedro sobre las "muestras" que se regalan para vender un producto. Las bibliotecas fomentan la lectura, están para eso. Si quieren cobrar, mal vamos. La lectura no tiene en general el tirón del cine o la música(aunque yo la prefiero). Un canon no le va nada bien.

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  3. Y ya nos dirás qué libro escoges. Yo no pienso nunca qué tengo que leer porque antes de acabar con uno ya tengo más o menos pensados los dos siguientes que comenzaré.

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