Las luces mortecinas en el andén parpadeaban lo que hacía aquel momento digno de un relato ciberpunk. Se había despedido de todos con una mala excusa y ahora se disponía a ir a ninguna parte, sin ningún rumbo, pero con una clara misión.
Sus piernas no dejaban de temblar como sus manos, parecían interpretar una pieza musical demente. Un vagón se detuvo y pensó en subir...
No lo pensó dos veces. Subió a ese tren como si fuera el último de su vida y el primero nunca hubiese llegado. El mundo que había conocido y quería olvidar comenzó a desvanecerse con los primeros compases de la máquina al desplazarse sobre la vía. En unos minutos la ciudad que había amado y odiado por igual sería una línea en el horizonte,más tarde nada. Pero el recuerdo... Eso seguía en él, como el equipaje que no llevaba. No sería tan fácil borrar las huellas de su memoria como lo había sido borrar las del escenario del "crimen". ¿Cómo había podido convertir su vida feliz de apenas dos meses atrás en ese presente cobarde y fugitivo? Antes de poder responderse a sí mismo escuchó cómo alguien se acercaba. Era el revisor. Perfecto. Porque él no tenía billete.
Le dió tres tiros de la más pura a modo de soborno del revisor. Menudo abuelete fiestero. Luego se fue al lavabo y se hizo una soberana paja pensando en las piernas de la chica que tenía en el asiento de delante. Le había rozado una rodilla con la suya.
Suficiente.
La agitación del vagón ayudó a que el orgasmo fuera tremendo.
pensó un haiku:
en el lavabo
del tren, me hago una
jodida paja.
vió un número de teléfono escrito con tacker y se lo apuntó.
Luego llamó.
- Mierda! Puta medicacion -La mierda de pastillas que tomaba para la ansiedad hacian que vomitase constantemente. Despues de tan placentera masturbación le vino las nauseas y acabo pringandose los putos zapatos italianos que le robo a ese cadaver. Los bajos de los pantalones... inservibles.
- A ver como salgo yo ahora asi y paso por delante de la guarra esa de las maravillosas piernas.
Había estado en peores situaciones... total sólo eran unos pantalones de mierda, bajaría en la próxima estación.
La luz mortecina de la ciudad y el olor a puro barato volvió a darme ganas de vomitar. Entré en la primera tienda que había y conseguí comprar unos pantalones a buen precio, eso sí no eran de mi talla.
Me deshice de los asquerosos pantalones pringados y entré a un bar con luces de neón, pedí una soda sin mirar a la camarera, miré el televisor si iba a morir necesitaba saberlo.
"Los otros pantalones me gustaban más".
Era ella. la muy zorra le había seguido y al decir eso había mirado la mancha que todavía destacaba en los putos zapatos que ahora empezaban a apretarle.
"No mires las noticias, hoy no te toca morir. Hoy te toca acompañarme, quiero que conozcas a una persona. Paga esa guarrada que estás tomando y vámonos".
[se tiró un pedo]
Andaron por las calles vacias. El se imagino acorralandola y arrancandola la ropa. La polla le apretaba en aquella mierda de pantalones nuevos. Llegaron a una puerta cerrada, tras una sombra. Ella llamo y una pequeña trampilla se abrió. Del interior surgio una luz verde enfermiza. Ella dijo algo en ruso. "Pero que coño..." pensó.
La puerta se abría y ellos entraban. La erección bajo.
Hacía tanto tiempo que no volvía por allí, más o menos desde su última misión. Rachel seguía siendo tan guapa como siempre, era espectacular, tener una compañera así cuando tu vida depende de ella hace que tu testosterona llegue a límites insospechados.
El ruso tenía una nueva misión para nosotros... me ha rescatado de la mierda de vida que llevo, debería agradecérselo... sí, eso haré, pintaré con la sangre del blanco una puta obra maestra, algo a lo Pollock.
Abandonamos aquel cuchitril con una foto del blanco y una nota con sus horarios y costumbres. Rachel siempre va delante... Dios! esa puta falda ajustada negra y la blusa roja, además se le notan sus colt. ¿Hay algo que me ponga más cachondo que una mujer armada? Decidido en cuanto me cargue a ése tío la follaré hasta que me suplique que pare.
Nos subimos en su coche y tomamos la vía más rapida hasta el pedazo de cabrón que debíamos matar. Sí, volvía a estar en circulación, volvía a mi trabajo más gratificante: Asesino a sueldo
Sus piernas no dejaban de temblar como sus manos, parecían interpretar una pieza musical demente. Un vagón se detuvo y pensó en subir...
No lo pensó dos veces. Subió a ese tren como si fuera el último de su vida y el primero nunca hubiese llegado. El mundo que había conocido y quería olvidar comenzó a desvanecerse con los primeros compases de la máquina al desplazarse sobre la vía. En unos minutos la ciudad que había amado y odiado por igual sería una línea en el horizonte,más tarde nada. Pero el recuerdo... Eso seguía en él, como el equipaje que no llevaba. No sería tan fácil borrar las huellas de su memoria como lo había sido borrar las del escenario del "crimen". ¿Cómo había podido convertir su vida feliz de apenas dos meses atrás en ese presente cobarde y fugitivo? Antes de poder responderse a sí mismo escuchó cómo alguien se acercaba. Era el revisor. Perfecto. Porque él no tenía billete.
Le dió tres tiros de la más pura a modo de soborno del revisor. Menudo abuelete fiestero. Luego se fue al lavabo y se hizo una soberana paja pensando en las piernas de la chica que tenía en el asiento de delante. Le había rozado una rodilla con la suya.
Suficiente.
La agitación del vagón ayudó a que el orgasmo fuera tremendo.
pensó un haiku:
en el lavabo
del tren, me hago una
jodida paja.
vió un número de teléfono escrito con tacker y se lo apuntó.
Luego llamó.
- Mierda! Puta medicacion -La mierda de pastillas que tomaba para la ansiedad hacian que vomitase constantemente. Despues de tan placentera masturbación le vino las nauseas y acabo pringandose los putos zapatos italianos que le robo a ese cadaver. Los bajos de los pantalones... inservibles.
- A ver como salgo yo ahora asi y paso por delante de la guarra esa de las maravillosas piernas.
Había estado en peores situaciones... total sólo eran unos pantalones de mierda, bajaría en la próxima estación.
La luz mortecina de la ciudad y el olor a puro barato volvió a darme ganas de vomitar. Entré en la primera tienda que había y conseguí comprar unos pantalones a buen precio, eso sí no eran de mi talla.
Me deshice de los asquerosos pantalones pringados y entré a un bar con luces de neón, pedí una soda sin mirar a la camarera, miré el televisor si iba a morir necesitaba saberlo.
"Los otros pantalones me gustaban más".
Era ella. la muy zorra le había seguido y al decir eso había mirado la mancha que todavía destacaba en los putos zapatos que ahora empezaban a apretarle.
"No mires las noticias, hoy no te toca morir. Hoy te toca acompañarme, quiero que conozcas a una persona. Paga esa guarrada que estás tomando y vámonos".
[se tiró un pedo]
Andaron por las calles vacias. El se imagino acorralandola y arrancandola la ropa. La polla le apretaba en aquella mierda de pantalones nuevos. Llegaron a una puerta cerrada, tras una sombra. Ella llamo y una pequeña trampilla se abrió. Del interior surgio una luz verde enfermiza. Ella dijo algo en ruso. "Pero que coño..." pensó.
La puerta se abría y ellos entraban. La erección bajo.
Hacía tanto tiempo que no volvía por allí, más o menos desde su última misión. Rachel seguía siendo tan guapa como siempre, era espectacular, tener una compañera así cuando tu vida depende de ella hace que tu testosterona llegue a límites insospechados.
El ruso tenía una nueva misión para nosotros... me ha rescatado de la mierda de vida que llevo, debería agradecérselo... sí, eso haré, pintaré con la sangre del blanco una puta obra maestra, algo a lo Pollock.
Abandonamos aquel cuchitril con una foto del blanco y una nota con sus horarios y costumbres. Rachel siempre va delante... Dios! esa puta falda ajustada negra y la blusa roja, además se le notan sus colt. ¿Hay algo que me ponga más cachondo que una mujer armada? Decidido en cuanto me cargue a ése tío la follaré hasta que me suplique que pare.
Nos subimos en su coche y tomamos la vía más rapida hasta el pedazo de cabrón que debíamos matar. Sí, volvía a estar en circulación, volvía a mi trabajo más gratificante: Asesino a sueldo


La aportación de Vanity... simplemente espectacular xDDDD
ResponderEliminarNo vale!
ResponderEliminarno has terminado el relato
esta inconcluso
(no digas nada sobre finales abiertos porque eso es demasié
Jajajajaja vaaaaaaaaaaaaale edito y termino
ResponderEliminarvale, conforme.
ResponderEliminarJajajajajaj
ya hare yo otro a ver como sale
;)