jueves, 15 de octubre de 2009

Equilibrios

Me despierta una canción de "Depeche Mode"  que suena a través de mi reloj/despertador MxOnda, me muevo perezosamente en mi colchón LoMónaco de látex, las sábanas Pierre Cardin acarician las partes de mi cuerpo que mi pijama Victoria Secret deja al descubierto. Me deslizo y me calzo mis zapatillas de estar por casa también llamadas slippers de Agatha Ruiz de la Prada.
Me dirjo a la cocina y cojo mi taza IKEA, una cuchara IKEA y disuelvo en la leche Pascual semidesnatada con calcio y vitamina D una cucharada de Nescafé y un sobrecito de edulcorante...

Realmente no exagero y sólo menciono las marcas que me rodean los primeros 10 minutos de mi vida diaria. Siempre he considerado que las marcas están supravaloradas, que muchas cosas sin marca proporcionan el mismo servicio que algo que si que la tenga. Es cierto aunque realmente también abogo por la compra inteligente y saber qué estamos comprando y por qué. Yo compro una lata de paté X porque me gusta, cierto es que el paté de la marca blanca del súper de turno cuesta menos de la mitad pero... ¿y si no me gusta? Realmente toda mi vida he consumido este paté y su sabor y textura me encantan, ¿por qué voy a cambiar? Si me decido a comprar el otro y no me gusta generaré un coste hundido (irrecuperable) igual al precio del paté de oferta más el tiempo que tardaré en volver al súper a comprar mi paté sin hablar de por ejemplo el pan en el que he untado dicho paté que he acabado tirando a la basura.

Este ejemplo es una exageración pero es muy bueno para que empecemos a plantearnos en qué productos podemos cambiar de marca o NO marca y en cuales nuestro consumo esta limitado a ese bien. Muchos abogan por la marca blanca, realmente al principio eran marcas blancas pero ahora ya son marca, tienen su propio nombre "Deliplus, Alipende, Hacendado..." ya son marcas. Y muchos de nosotros realmente sabemos que productos de la denominada marca blanca son envasados y fabricados por grandes marcas para estas marcas "de segunda".

Si me lee alguien que me conoce lo suficiente para conocer mi profesión se estará llevando las manos a la cabeza. No estoy defendiendo las marcas!! y eso que hasta hace bien poco trabajaba para una y de las gordas. Trabaje en lo que trabaje suelo caracterizarme por la coherencia y creo que todos nuestros actos hasta el simple hecho de ir al súper debería estar acompañado por un acto de reflexión "qué voy a comprar? para qué? por qué? cuando? cuanto?" estas preguntas son muy parecidas a las que se hace un periodista a la hora de redactar una noticia pero realmente son muy importantes a la hora de ser un consumidor racional y no una victima de sus propios deseos y los de las multinacionales.

También he de apuntar que la lectura de un libro de Boorman me facilitó unas claves muy sencillas para defender las marcas (ahora ejerzo de abogado del diablo), las marcas nos facilitan la vida:

Caso Práctico: Comprar un paquete de chicles
Sin Marcas: Buenos días, quería un paquete de 10 chicles sin azúcar, con sabor a menta pero que no pique y cuyo sabor sea duradero y que su precio no exceda 1'20 euros.
Con Marcas: Buenos días, un paquete de Trident.

Realmente creo que hay que buscar el equilibrio entre nuestro bolsillo, nuestros gustos y nuestras necesidades. Y si nos encontramos una marca darle la importancia que tiene... no demasiada, al fin y al cabo es un nombre y mira si hay nombres... por eso he resaltado al principio del post el nombre de un grupo musical, también es una marca.

3 comentarios:

  1. Una reflexión interesante. El problema de fondo siempre he creido que es el borreguismo general de todos aquellos que no se preocupan de lo que compran, e incluso ni del motivo que les lleva a hacerlo. Ya no se venden productos, sino estilos de vida...y no puedo evitar recordar lo que decía Jack, o el Narrador más bien...

    "Como tantos otros me había convertido en un esclavo del instinto IKEA para acomodarse en casa" :P

    Yo, mientras tanto, seguiré con mis pipas de Grefusa y mi procesador Intel

    Besos!

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  2. TUUUUUUUUUUUUUUUU

    Me cago en tu puta vieja!

    Como me jodas los contratos que tengo por firmar al hacer una corriente de "racionalismo" te curto el chope!

    Leghos Kaleborriko!

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  3. eres como el ajo :P o tengo un deja vu virtual/realidad

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Habla, pero recuerda que eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que hablas...