La idea se me ocurrío el otro día leyendo a Belalugosisdead, resulta que subió un microcuento y propuse hacer cuentos interactivos en los blogs. De modo que hoy voy a escribir el comienzo de una historia y os invito a que la continueis en vuestros comentarios con una condición si alguien ha continuado mi relato tendreís que continuar el suyo.
Allá vamos...
Las luces mortecinas en el andén parpadeaban lo que hacía aquel momento digno de un relato ciberpunk. Se había despedido de todos con una mala excusa y ahora se disponía a ir a ninguna parte, sin ningún rumbo, pero con una clara misión.
Sus piernas no dejaban de temblar como sus manos, parecían interpretar una pieza musical demente. Un vagón se detuvo y pensó en subir...
Aquí se queda mi microrelato si os apetece lo seguis en los comentarios.
Ya os contaré las cosas absurdas que me han pasado ...
Beso!
Allá vamos...
Las luces mortecinas en el andén parpadeaban lo que hacía aquel momento digno de un relato ciberpunk. Se había despedido de todos con una mala excusa y ahora se disponía a ir a ninguna parte, sin ningún rumbo, pero con una clara misión.
Sus piernas no dejaban de temblar como sus manos, parecían interpretar una pieza musical demente. Un vagón se detuvo y pensó en subir...
Aquí se queda mi microrelato si os apetece lo seguis en los comentarios.
Ya os contaré las cosas absurdas que me han pasado ...
Beso!


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ResponderEliminarNo lo pensó dos veces. Subió a ese tren como si fuera el último de su vida y el primero nunca hubiese llegado. El mundo que había conocido y quería olvidar comenzó a desvanecerse con los primeros compases de la máquina al desplazarse sobre la vía. En unos minutos la ciudad que había amado y odiado por igual sería una línea en el horizonte,más tarde nada. Pero el recuerdo... Eso seguía en él, como el equipaje que no llevaba. No sería tan fácil borrar las huellas de su memoria como lo había sido borrar las del escenario del "crimen". ¿Cómo había podido convertir su vida feliz de apenas dos meses atrás en ese presente cobarde y fugitivo? Antes de poder responderse a sí mismo escuchó cómo alguien se acercaba. Era el revisor. Perfecto. Porque él no tenía billete.
ResponderEliminarLe dió tres tiros de la más pura a modo de soborno del revisor. Menudo abuelete fiestero. Luego se fue al lavabo y se hizo una soberana paja pensando en las piernas de la chica que tenía en el asiento de delante. Le había rozado una rodilla con la suya.
ResponderEliminarSuficiente.
La agitación del vagón ayudó a que el orgasmo fuera tremendo.
pensó un haiku:
en el lavabo
del tren, me hago una
jodida paja.
vió un número de teléfono escrito con tacker y se lo apuntó.
Luego llamó.
- Mierda! Puta medicacion -La mierda de pastillas que tomaba para la ansiedad hacian que vomitase constantemente. Despues de tan placentera masturbación le vino las nauseas y acabo pringandose los putos zapatos italianos que le robo a ese cadaver. Los bajos de los pantalones... inservibles.
ResponderEliminar- A ver como salgo yo ahora asi y paso por delante de la guarra esa de las maravillosas piernas.
Había estado en peores situaciones... total sólo eran unos pantalones de mierda, bajaría en la próxima estación.
ResponderEliminarLa luz mortecina de la ciudad y el olor a puro barato volvió a darme ganas de vomitar. Entré en la primera tienda que había y conseguí comprar unos pantalones a buen precio, eso sí no eran de mi talla.
Me deshice de los asquerosos pantalones pringados y entré a un bar con luces de neón, pedí una soda sin mirar a la camarera, miré el televisor si iba a morir necesitaba saberlo.
"Los otros pantalones me gustaban más".
ResponderEliminarEra ella. la muy zorra le había seguido y al decir eso había mirado la mancha que todavía destacaba en los putos zapatos que ahora empezaban a apretarle.
"No mires las noticias, hoy no te toca morir. Hoy te toca acompañarme, quiero que conozcas a una persona. Paga esa guarrada que estás tomando y vámonos".
se tiró un pedo.
ResponderEliminarAndaron por las calles vacias. El se imagino acorralandola y arrancandola la ropa. La polla le apretaba en aquella mierda de pantalones nuevos. Llegaron a una puerta cerrada, tras una sombra. Ella llamo y una pequeña trampilla se abrió. Del interior surgio una luz verde enfermiza. Ella dijo algo en ruso. "Pero que coño..." pensó.
ResponderEliminarLa puerte se abría y ellos entraban. La erección bajo.